Cuando me plantee iniciar este blog tenía muy claro que quería dedicar mi primera entrada a la libertad de expresión a modo de homenaje al mundo cibernético, y los grandes avances que ha permitido en el desarrollo diario de esta libertad.
La libertad de expresión es un derecho con una gran tradición. La Declaración de Derechos de la Constitución de los Estados Unidos fue ratificada el 15 de diciembre de 1791 e incluía los cuatro derechos más fundamentales: la libertad religiosa, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de congregarse. Sin embargo, no fue EEUU el primer país en acuñar el término. Cuando el rey Jacobo II de Inglaterra fue destronado en 1688 (Revolución Gloriosa) su hija, María II, y su marido, Guillermo III, príncipe de Orange tomaron el trono. Un año después concederían al Parlamento inglés una Declaración de derechos que otorgaba la libertad de expresión en el seno de la Cámara.
Según la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano aprobada en Francia en 1791: “La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.”
Será Voltaire quien exprese una de las más celebres frases sobre la libertad de expresión:
"Desapruebo lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte el derecho que usted tiene a decirlo."
Son numerosos los filósofos, políticos, juristas, etc, que han defendido la libertad de expresión. Thomas Jefferson dijo: "Si entre nosotros hubiera algunos que deseen disolver la Unión o cambiar su estructura republicana, déjenlos en su lugar sin ser molestados como monumentos a la ausencia de amenazas en la cual se puede tolerar el error de opinión cuando la razón queda libre para combatirlo."La razón es la forma de hacer cambiar opiniones, no la censura.
El presidente Roosevelt reafirmó durante la II Guerra Mundial la importancia de la libertad de expresión para el establecimiento y la consolidación de la democracia con estas palabras:
"Esperamos un mundo fundado sobre cuatro libertades humanas esenciales. La primera es la libertad de palabra y expresión... en todas las partes del mundo."
La extensión de la libertad de expresión a más de 150 Constituciones en todo el mundo puede significar un triunfo, pero no podemos olvidar que, como todo derecho, la libertad de expresión no es ilimitada, hay que saber utilizarla.
LA CURIOSIDAD: “Speakers’ corner” (la esquina de los oradores)

En el Hyde Park de Londres existe un lugar que llamado “Speakers’ corner” (la esquina de los oradores). En 1872, el Parlamento británico cedió ante las presiones de la población y dictó una ley en la que reconocía a Speakers' Corner como un lugar para el debate público.
Pero la existencia de este lugar es anterior, ya se utilizaba para el debate en el siglo XVIII, pero comenzó a definirse a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En 1855 se dio en aquel preciso lugar una gran manifestación contra una ley que regulaba las actividades comerciales dominicales que afectaba principalmente a los pobres. Esta manifestación fue de gran importancia, tanto, que el propio Karl Marx la consideró como el comienzo de “la Revolución Inglesa”: "Fuimos testigos del acontecimiento de principio a fin y creemos que podemos declarar, sin exagerar, que ayer comenzó en Hyde Park la revolución inglesa" (Karl Marx)
La libertad de expresión es un derecho con una gran tradición. La Declaración de Derechos de la Constitución de los Estados Unidos fue ratificada el 15 de diciembre de 1791 e incluía los cuatro derechos más fundamentales: la libertad religiosa, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de congregarse. Sin embargo, no fue EEUU el primer país en acuñar el término. Cuando el rey Jacobo II de Inglaterra fue destronado en 1688 (Revolución Gloriosa) su hija, María II, y su marido, Guillermo III, príncipe de Orange tomaron el trono. Un año después concederían al Parlamento inglés una Declaración de derechos que otorgaba la libertad de expresión en el seno de la Cámara.
Según la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano aprobada en Francia en 1791: “La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.”
Será Voltaire quien exprese una de las más celebres frases sobre la libertad de expresión:
"Desapruebo lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte el derecho que usted tiene a decirlo."
Son numerosos los filósofos, políticos, juristas, etc, que han defendido la libertad de expresión. Thomas Jefferson dijo: "Si entre nosotros hubiera algunos que deseen disolver la Unión o cambiar su estructura republicana, déjenlos en su lugar sin ser molestados como monumentos a la ausencia de amenazas en la cual se puede tolerar el error de opinión cuando la razón queda libre para combatirlo."La razón es la forma de hacer cambiar opiniones, no la censura.
El presidente Roosevelt reafirmó durante la II Guerra Mundial la importancia de la libertad de expresión para el establecimiento y la consolidación de la democracia con estas palabras:
"Esperamos un mundo fundado sobre cuatro libertades humanas esenciales. La primera es la libertad de palabra y expresión... en todas las partes del mundo."
La extensión de la libertad de expresión a más de 150 Constituciones en todo el mundo puede significar un triunfo, pero no podemos olvidar que, como todo derecho, la libertad de expresión no es ilimitada, hay que saber utilizarla.
LA CURIOSIDAD: “Speakers’ corner” (la esquina de los oradores)

En el Hyde Park de Londres existe un lugar que llamado “Speakers’ corner” (la esquina de los oradores). En 1872, el Parlamento británico cedió ante las presiones de la población y dictó una ley en la que reconocía a Speakers' Corner como un lugar para el debate público.
Pero la existencia de este lugar es anterior, ya se utilizaba para el debate en el siglo XVIII, pero comenzó a definirse a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En 1855 se dio en aquel preciso lugar una gran manifestación contra una ley que regulaba las actividades comerciales dominicales que afectaba principalmente a los pobres. Esta manifestación fue de gran importancia, tanto, que el propio Karl Marx la consideró como el comienzo de “la Revolución Inglesa”: "Fuimos testigos del acontecimiento de principio a fin y creemos que podemos declarar, sin exagerar, que ayer comenzó en Hyde Park la revolución inglesa" (Karl Marx)
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